viernes, 24 de septiembre de 2010

No me creen, no me creen

Palomas. Adhiero plena y concientemente a la creencia universal que las palomas son una secta maléfica que planea algo maligno para la humanidad toda. En lo que a mí respecta me forzaron a mudarme de mi departamento de la zona del Cid Campeador.
Fue una batalla sin tregua desde el día uno en que me mudé. Globos pintados con grandes ojos para provocarles miedo, cds colgando del techo del lavadero, bolsas de supermercado cortadas en tiras para que flamearan, un ungüento pegajoso inmundo y un líquido con un olor espantoso e intoxicante las mantenían a raya. Hasta ahí. No logré que se fueran. Y mi casa olía horrible.  Me esperaban quietas las malditas y haciendo ese ruido gutural, que de arrullo no tiene nada. Caminaban haciendo ruiditos escalofriantes sobre el techo de acrílico... Les informo a los señores padres que estas aves portan además de piojos el virus de la meningitis, por lo tanto¡ EVITEN que se acerquen a sus queridos niñitos!
Club de Medias Solas e Impares: En este escrito casi de denuncia también manifiesto mi adhesión a la creencia del Club de Medias Solas e Impares. Desconozco si los motivos de la asociación son maliciosos o lo hacen por tristeza porque su par se fue para nunca mas volver, como aquel  tipo que dice que va a comprar cigarrillos a la esquina y desaparace sin dejar rastros. Si se escapan vía descarga de lavarropas, vuelan por el aire desde las terrazas o balcones o se las llevan los extraterrestres lo desconozco. Que desaparecen es verdad.
Informo a todos que existen otras asociaciones a saber:
Vasos y Platos Suicidas. Se caracterizan por estar apilados tranquilamente dentro de alacenas o sobre estantes para saltar al vacío en cuanto uno decide agarrarlos o se abre la puerta del mueble. Están ahí esperando. A veces te rozan la cara, de puro odiosos, antes de reventarse contra el piso o la mesada. Muchos hacen como ciertas ovejas de no sé donde y siguen al líder en un pacto suicida. Quizás su muerte sea con causa justa como ser que nuevos vasos, tazas y platos ocupen el lugar que ellos deciden abandonar. ¿Solidaridad? Habrá que investigar.
Broches asesinos. Conocidos como broches para colgar la ropa.  Los hay de madera o plástico y vienen en variados colores. Su objetivo es atacarte desprevenidamente desde la soga, cuerda o tender saltando directo a los ojos. ¡Snap! Saltan desde su lugar de sostén, voltereta en el aire, y van a los ojos, directo a los ojos; luego caen al piso y quedan quietitos.

Difundan. Próximamente más denuncias. No les temo.


2 comentarios:

escrituradeemergencia dijo...

Es 101% verdad! saludos desde Tandil

CB dijo...

Saludos también!