miércoles, 16 de mayo de 2007

Lectura, educación, caos y un best seller brasilero


La falta de lectura me produce una sensación molesta. Desánimo. La falta de lectura mía, y la de los demás. Sí, si.


Aún tengo el recuerdo de una amiga, en época de secundario, quien muy orgullosa de sí, contaba en reunión con música de Sui Generis de fondo perpetuo, que había leído un libro. Su título: Tiburón, de Peter Benchley. La proeza no era haber leído un libro en tiempo récord de velocidad. La proeza era que había leído un libro. Uno. Lo había empezado y terminado. Mi amiga era muy linda.

Mi primer libro fue Mujercitas, de L. M. Alcott, a los seis años. Tenía tapas celestes, hojas casi marrones, viejas, parecía que lo había agarrado el agua. Lágrimas de alguien de mi familia?. Siguió la colección Robin Hood.Entera gracias a una mononucleosis que me tuvo en cama más de un mes y 40 inyecciones. Eso sí que era felicidad!


A los doce años un libro me impactó: Pedro Páramo y el Llano en Llamas, de Juan Rulfo. Inexplicable qué hizo ese libro conmigo. Fue un préstamo de mi tía. Es una mujer muy especial. Está en mi biblioteca una edición nueva, la original desapareció en mudanzas varias. Seguí y sigo leyendo. Me fascinan las palabras.


Un principio mío dice que leer nos hace menos ignorantes. Esas opiniones tipo categóricas desde el púlpito. Nos adapta a los cambios, nos da herramientas de pensamiento; lo ejercita, amplía el vocabulario, enriquece. Nos hace crecer. Enloquezco al ver un videograph de noticiero con insolentes errores de ortografía. O subtitulados de películas, o avisos gráficos donde da igual un ese que una ce. O blogs con faltas de ortografía! Ya sé que hay quién discute sobre este tema. No es mi caso.


Recuerdo que a raíz de un asalto a un edificio en el barrio de Recoleta de ésta Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el viernes 26 de mayo, una de las protagonistas, rehén, fue entrevistada en un programa de TV. Allí expresó que lamentaba lo ocurrido; más lamentaba que el terror generado por la inseguridad cotidiana reinante, sea un patrón a seguir para que nos autodestruyéramos. Comentó también que era muy importante para el éxito de un supuesto plan organizado de dominación absoluta, que los ciudadanos nos mantuviéramos ignorantes, embruteciéndonos cada vez más. No a la inversión en escuelas, maestros, uso de bibliotecas, etc. Que no había posibilidad de cambio para mejor, agregó, si no se modificaba y se enfatizaba en educación. Adhiero. Plenamente. Aún hoy la situación continúa inalterable. Tanto en inseguridad como en educación. Y llegan las elecciones.


Con los despelotes en la UBA, políticos, sin tiempo ni espacio para asistir a clases o rendir exámenes; en las escuelas en general y no polemizo con los reclamos; con un lenguaje en TV cada vez más fácil. Las puteadas y el común denominador de boludo/a están al aire desde la 8 de la mañana. Ni siquiera nos ocupa expresar el afecto con palabras cariñosas. Para qué? Si lo cotidiano es otra cosa, tiempo real al límite. Minuto a minuto todo es válido. Lo que nos rodea es así. Para qué gastar en pronunciar las eses finales, ahorremos tiempo! Carguemos a otros que las pronuncian más!. Hablemos frases o palabras por la mitad. Vamo', vamo', Argentina!

Brutos, enajenados, será mucho más fácil aceptar que el paco se siga vendiendo en la puerta de una escuela, en las estaciones de servicio, por Internet.


Hay otras historias. La de un chico que camina diez kilómetros diarios para asistir a clase. O la chica de doce años que conocí en Córdoba, en Traslasierra, que en bicicleta, bajaba y subía del cerro donde vivía para ir al colegio. Imaginen esas piernas. Acero. No había photoshop ni gimnasio en el mundo que hicieran algo mejor. Como su decisión de crecer en y con el conocimiento, el aprendizaje. De adquirir esas herramientas que la hicieran progresar desde adentro.

Y tampoco pasa por leer un best seller con la historia de una chica brasilera de veinte años que se prostituyó para…salir adelante. Sin palabras.


7 comentarios:

SpinDoctor dijo...

La coleccion Robin Hood!!! Que maravilla... Me hiciste acordar de las infinitas relecturas durante mi infancia de esos maravillosos libros de tapas amarillas (algunos titulos que me acuerdo: Bomba y los exploradores; Robinson Crusoe; Las indias negras, entre otros). Los perdi todos en sucesivas mudanzas. Sueño con recuperarlos algun dia...

En cuanto a las faltas de ortografia... si, tenes razon, pero a mi mas que ponerme loco las faltas de ortografia en carteles en la tele me hacen mas bien gracia. No se, tal vez me he vuelto tolerante con la edad :-) Por otro lado, quien esta seguro de poder arrojar la primera piedra?

Saludos

Javier Menéndez Llamazares dijo...

Qué curioso que, en lugar de los 40 pinchazos, recuerdes la colección que te leíste durante la convalecencia. Eso sí que es una infancia feliz.
Aunque debo discrepar contigo –levemente, eso sí– en tu principio lector: hay lecturas que sí que nos hacen más ignorantes, porque nos idiotizan. Y están por todos lados: best-sellers, prensa sensacionalista, incluso la prensa seria cuando es cautiva del poder.
Saludos para una escritora sagaz, de parte otro escritor inédito.

carlanga dijo...

'Tiburón' fue mi primera novela 'seria' (ya me había despachado medio Verne) a los 12 años o menos. La leí porque no tenía la edad mínima para ver la película en el cine. Curiosamente, luego seguí con 'Pedro Páramo'.
Un saludo

CB dijo...

No sé si la primera piedra, yo tiraría el primer diccionario. Otro gusto extravagante que tengo en las lecturas, los diccionarios. Los años también me vuelven tolerante y quisquillosa a la vez.
Robin Hoodes, mudanzas, Rulfo,Tiburones: gracias.

Yo extrajero dijo...

Gracias por visitar mi bitácora y dejar tu comentario. Nos estamos leyendo! ;-)

Frank.Sugar&Spice dijo...

CB,

Para seguir dando ejemplos de los ultimos que dejaste...no se si conoces la Fundacion Leer que gustamente trabaja para acercarles a los chicos mas castigados de nuestra sociedad el amor de la lectura.

Te dejo un link por si te interesa.
http://www.leer.org.ar/index.php

Frank.Sugar&Spice dijo...

Perdón, quise escribir "justamente" en lugar de "gustamente". :-)